Rumbo a Berlín
Este domingo toca compartir una noticia personal. El fin de semana que viene la newsletter recuperará su formato habitual.
Escribo estas líneas a pocas horas de embarcar en el vuelo IB1801 con destino Berlín. A diferencia de los viajes que suelo hacer, este no incluye billete de vuelta. Me voy con idea de plantar bandera en la capital de Alemania e informar de la deriva del mundo desde allí.
¿Por qué Berlín?
Pues por la sospecha, personal y quizás equivocada, de que en Alemania va a ocurrir ‘algo’. El qué, no lo sé, y tampoco tengo idea del cuándo. Pero llevo percibiendo movimiento desde hace varios meses y es bien sabido que cuando Alemania empieza a moverse los alemanes nunca son los únicos afectados.
Hay un segundo motivo: su localización en el mapa de Europa. Praga queda a 350 kilómetros; Copenhague a 430; Varsovia a 500; Viena a 620; Kaliningrado a 650; Bratislava a 670; Budapest a 800. Puesto de otro modo: desde Berlín uno puede alcanzar un puñado de capitales europeas en menos tiempo del que se tarda en ir de Sevilla a Barcelona. Además, desde la vecina Leipzig hay tren directo a la frontera de Ucrania.
Más allá de lo geopolítico, también existe una razón intelectual. Cuna de grandes compositores, científicos de primer orden y algunos de los filósofos más influyentes de nuestra época, Alemania lleva siglos moldeando el pensamiento y la sensibilidad de Europa. Eso sin contar, claro, con lo sucedido entre 1933 y 1945. Un capítulo en sí mismo del que me interesa, sobre todo, lo que tuvo lugar justo antes: la tristemente famosa República de Weimar. Los paralelismos entre nuestro presente y aquel experimento democrático son, como bien dice el historiador Volker Ullrich, significativos. Tres de los libros que llevo en la maleta abordan el tema.
Termino aclarando que la mudanza afectará poco a esta newsletter: lo que venía haciendo lo seguiré haciendo. Lo único que puede cambiar es que, a partir de cierto momento, añada una nueva sección en donde comparta mis vivencias en Alemania y los lugares que vaya visitando.
Nada más. Nos leemos el próximo domingo y gracias, como siempre, por estar ahí.


